
Escrito por Luis Roca Jusmet
Horkheimer escribió hace tiempo un texto sobre la actualidad de Schopenhauer. Preguntarse hoy por la actualidad de Schopenhauer quiere decir saber hasta qué punto su obra escrita nos puede interpelar a nuestra manera de pensar y de vivir. ¿Cuál es la verdad sobre nosotros mismos que nos puede transmitir Schopenhauer hoy? Preguntarse por la actualidad de un filósofo es siempre, paradójicamente, preguntarse por su inactualidad
La filosofía debe ser intempestiva, debe
cuestionar lo que hay, lo que se cree y en este sentido debe ir
contracorriente. Schopenhauer sigue siendo rechazado porque lo que
dice cuestiona ilusiones fundamentales de la ideología
contemporánea: la ilusión del libre albedrío, el dogma del
positivismo, la negación del dolor de existir, la reificación de la
locura. También se intempestivo su rigor y la paciencia de su
trabajo en una época en que buscamos salidas fáciles que nos
tranquilizan. Es igualmente intempestiva su crítica sin concesiones
a la filosofía académica y sus miserias. Pero Schopenhauer no es
capaz de desmontar ficciones como la de la Voluntad, la libertad o el
yo. Otros lo harán.
Schopenhauer
no es muy citado en las historia de la filosofia, pero es capaz de
despertar un interés apasionado por parte de algunos filósofos
claves del siglo XX. Los casos más evidentes son Ludwig
Wittgenstein, Emile Cioran, Giorgio Colli o Clémence Rossett. Parece
que aunque él tuviera claro el carácter filosófico de su obra, la
repercusión ha sido mayor en el mundo de la literatura : Thomas
Mann, Jorge Borges, León Tolstoi. Igualmente me parece clave la
influencia del filósofo sobre un escritor imprescindible e
inclasificable como Ernest Jünger.
Como sabemos Schopenhauer considera que tiene un único pensamiento filosófico y que éste está desarrollado totalmente en su obra principal: El mundo como voluntad y representación. Acabado en 1818, a los treinta años ( aunque lo ampliará unos años más tarde con el segundo volumen) Schopenhauer podría ser el paradigma de la escandalosa afirmación del filósofo esloveno Slajov Žižek de que la filosofía es dogmática por naturaleza, ya que los grandes filósofos hacen es elaborar durante toda su vida las dos ideas fundamentales intuidas en su juventud. Estas intuiciones básicas de Schopenhauer son dos:
Como sabemos Schopenhauer considera que tiene un único pensamiento filosófico y que éste está desarrollado totalmente en su obra principal: El mundo como voluntad y representación. Acabado en 1818, a los treinta años ( aunque lo ampliará unos años más tarde con el segundo volumen) Schopenhauer podría ser el paradigma de la escandalosa afirmación del filósofo esloveno Slajov Žižek de que la filosofía es dogmática por naturaleza, ya que los grandes filósofos hacen es elaborar durante toda su vida las dos ideas fundamentales intuidas en su juventud. Estas intuiciones básicas de Schopenhauer son dos:
1)
El mundo es una representación del sujeto, que lo crea como objeto.
El filósofo italiano
Giorgio Colli plantea una valoración interesante de la obra de
Schopenhauer y de su actualidad. La basa en tres afirmaciones:
- Su teoría del conocimiento es genial, aunque elaborada con prisas.
- Su teoría del mundo como Voluntad es ingenua y poco sólida. La Voluntad es una noción muy confusa que debería caer con más facilidad que algunas otras muchas ilusiones desenmascaradas por Schopenhauer Cuando dice que la esencia del mundo es la Voluntad y transformar este impulso de vivir en un principio metafísico es inconsistente.
- La tercera es que la auténtica veracidad de Schopenhauer se encuentra en su visión trágica de que la vida humana es esencialmente dolor.
Seguiremos
el planteamiento de Colli y desarrollaremos los aspectos primero y
tercero para ver el impacto que ha tenido en el pensamiento
contemporáneo.
La
teoría de que “conocer es representar” no es original de
Schopenhauer pero radicaliza el planteamiento de Kant. Schopenhauer
plantea que no hay una percepción a partir de la cual surge una
representación ( imagen, concepto) sino que la percepción misma es
una representación. Volvemos aquí a las influencias de Locke y de
Berkeley en la filosofía de Schopenhauer, que son los caminos del
realismo y del idealismo. Aunque el filósofo alemán reconoce la
influencia de Berkeley también descarta la salida solipsista de
decir que sólo existimos como cuerpo y que el mundo como
representación es una ilusión. Lo que plantea Schopenhauer es el
camino de Locke cuando dice que lo único que experimentamos son los
efectos del mundo físico sobre nosotros mismos y que este mundo
físico lo transformamos en representaciones , El sujeto es
trascendental porque queda fuera de la representación, afirma
siguiendo la línea de Kant : El sujeto y el objeto son una
construcción simultánea. El sujeto que conoce constituye el objeto
del conocimiento en el proceso cognitivo : la objetividad es una
mirada del sujeto. La radicalidad de Schopenhauer pasa por integrar
la percepción en la propia representación. No representamos para
volver a hacer presente lo que está físicamente ausente sino que la
misma imagen perceptiva es ya una representación. Las influencias de
esta planteamiento son muchas . Por una parte la encontramos en el
perspectivismo de Nietzsche y en el ficcionalismo de Vahinger.
Asimismo es claro en el neopragamatismo de Rorty y el imaginario
radical de Cornellius Castoriadis son diferentes manera de
desarrollar este planteamiento. Todas lo hacen siguiendo un elemento
clave introducido por Schopenhauer, qué es el del lenguaje como
elemento configurador del conocer.. Resulta muy sugerente una
influencia menos evidente, que es la que ejerció sobre Wittgenstein
cuando éste dice metafóricamente al hablar del conocimiento que el
ojo no puede ser visto. También en el planteamiento wittgensteniano
de que el sujeto no puede ser objetivo y que los y límites de su
mundo (como representación) son los límites de su lenguaje.
Igualmente podríamos decir que Schopenhauer formula intuitivamente
aspectos que luego desarrollarán desde el método empírico
neurocientíficos como Antonio Damasio.
DE
todas formas hay en Schopenhauer una cierta ambigüedad respecto a la
cuestión del sujeto, ya que en algún momento situa la subjetividad
en el cuerpo. El cuerpo es entonces lo que experimentamos y es lo que
escapa a la representación. No es la mente, como decía Descartes,
el sujeto del conocer sino el cuerpo. Podemos objetivar la superficie
del cuerpo o sus órganos, pero en este caso son representaciones del
cuerpo, no es el cuerpo. Más allá de ahí existe la autoconciencia
del propio cuerpo, la experiencia directa del cuerpo. Es a partir de
esta subjetividad como experimentamos el mundo. Como vivencia . La
percepción es, desde cualquier punto de vista, corporal.
Vamos
a tratar ahora la actualidad de Schopenhauer a partir de su
afirmación del dolor como parte estructural de la vida humana. Aquí
si que es paradójicamente actual por su inactualidad. Nadie hoy está
dispuesto a aceptar la necesidad del dolor y es importante que lo
recordemos. Es Nietzsche el que explica que la fascinación que ha
tenido el cristianismo se debe en gran parte a que con su doctrina da
un sentido al dolor. Aquí la línea de influencias de Schopenhauer
es muy diversas. Por una parte tenemos lo que podríamos llamar el
nihilismo trágico de Cioran o de Rosset. Por otra el psicoanálisis
en su derivación más trágica, que iría de Freud a Lacan.
Resulta
también muy interesante la formulación de la teoría determinista,
aunque no sea totalmente consecuente al salvar la ficción de la
libertad. La afirmación ontológica radical de Schopenhauer es que
son lo mismo lo
posible, lo real y lo necesario. Es
decir, que el encadenamiento causal lleva necesariamente a un efecto
que a su vez será causa y que ésta es la única realidad posible.
Pasa el único que puede pasar porque para que pasara otra cosa
habría que las condiciones anteriores sean diferentes. La diferencia
entre lo contingente y lo necesario es puramente teórico. Todo
podría ser de otra manera, pensamos los humanos, pero de todos los
mundos posibles sólo uno es real. No hay diferencia ontológica
entre lo contingente
y lo
necesario, la
diferencia existe únicamente en la mente humana. La idea es
abismal pero vale la pena considerarla. El filósofo italiano del
siglo XX Enmanuel Severino nos explica la discusión entre Einstein y
Popper sobre el tema. Mientras el segundo consideraba el Universo
como un despliegue abierto por el segundo la mutación, el devenir,
es decir el tiempo, es una ilusión. Si el Universo está fuera del
tiempo entonces todo está ya determinado. Si aplicamos este
determinismo a la conducta humana querría decir que un hombre
determinado, en unas circunstancias concretas solo puede hacer lo que
hace, que tiene un carácter necesario, ya que el conjunto de
condiciones internos y externos la determinan. Lo necesario y lo
contingente solo pueden diferenciarse si consideramos que alguna de
las cosas que pasan lo hacen necesariamente y otras, de la misma
manera que pasan podrían no pasar. Pero plantear que todo es
necesario o que todo es contingente es, en el fondo lo mismo. Que
todo es contingente quiere decir que podría pasar otra cosa si el
conjunto de los factores condicionantes fuera diferente. La
conclusión es : podría existir otro mundo pero el que existe es
éste. La vida de un hombre singular no puede ser de una manera
diferente de como es, desde el primero hasta al último detalle de su
vida.
Pero Schopenhauer no es consecuente : plantea que como sujeto vivimos nuestras acciones como libres pero por otro salva el libre albedrío manteniendo la falsa salida de Kant. La libertad forma parte del mundo inteligible, no del mundo fenoménico. Slavoj Žižek, por ejemplo, plantea una formulación mucho más fecunda sobre la cuestión : somos libres y estamos determinados al mismo tiempo . Es una afirmación contradictoria que hay que sostener porque no es un problema sin solución.
Schopenhauer es actual también en su crítica de la pseudofilosofías basada en lo que él llama el dominio de los filosofemas, es decir la repetición de lo que han dicho los demás filósofos transformado en tópico. Igualmente lo es su oposición a cualquier forma de entender la filosofía como un juego intelectual con conceptos vacíos que se alimentan de su retórica. Y También lo son sus ataques contra una filosofía académica que transforma la experiencia filosófica en letra muerta, en pura erudición.
Pero Schopenhauer no es consecuente : plantea que como sujeto vivimos nuestras acciones como libres pero por otro salva el libre albedrío manteniendo la falsa salida de Kant. La libertad forma parte del mundo inteligible, no del mundo fenoménico. Slavoj Žižek, por ejemplo, plantea una formulación mucho más fecunda sobre la cuestión : somos libres y estamos determinados al mismo tiempo . Es una afirmación contradictoria que hay que sostener porque no es un problema sin solución.
Schopenhauer es actual también en su crítica de la pseudofilosofías basada en lo que él llama el dominio de los filosofemas, es decir la repetición de lo que han dicho los demás filósofos transformado en tópico. Igualmente lo es su oposición a cualquier forma de entender la filosofía como un juego intelectual con conceptos vacíos que se alimentan de su retórica. Y También lo son sus ataques contra una filosofía académica que transforma la experiencia filosófica en letra muerta, en pura erudición.
Schopenhauer es un
filósofo y para él la filosofía es una forma de vida. Algunos han
señalado que su vida desmentía su filosofía, pero yo diría que
no. Su filosofía está encarnada en su cuerpo y éste está
atravesada por sus contradicciones. Es humano, demasiado humano. Pero
¿puede el filósofo ser otra cosa?
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