sábado, 26 de marzo de 2016

QUENTIN MEILLASSOUX : EL REALISMO ESPECULATIVO



 Depués de la finitud. Ensayo sobre la necesidad d ela contingencia

Quentin Meillassoux

  Prefacio de Alain Badiou
  ( Margarita Martínez)
  Buenos Aires : Caja Negra, 2015

 Escrito por Luis Roca Jusmet

   Nos encontramos aquí con un libro de lo que podríamos llamar de filosofía pura. Y filosofía pura quiere decir filosofía dura, no nos engañemos. Dura quiere decir difícil, porque las problemáticas que plantea y en las formas que lo hace Quentin Meillassoux, implica estar bien iniciado en el lenguaje filosófico. No es un ensayo de lo que podríamos llamar filosofía mundana, accesible a cualquier ciudadano ilustrado. Deberíamos situarlo dentro de la filosofía académica, pero en el sentido más noble del término. No trata de cuestiones que solo interesen a especialistas, ni mucho menos. Plantea un problema que puede interesar a cualquier ser pensante: ¿ Hasta que punto podemos conocer la realidad ? A partir de aquí aparecen otras, como hasta que punto la ciencia muestra las cosas tal como son o solamente como las vemos nosotros, Para tratar el tema Meillassoux se dirige a los clásicos de la filosofía moderna : Descartes, Leibnitz, Hume y Kant. A Descartes para criticarle, porque representa para él la metafísica dogmática, el intento de fundamentar un Absoluto, que no sería otro que un Ser perfecto al que acostumbramos a llamar Dios. A Leibnitz para cuestiona su axioma del principio de la razón suficiente, es decir la idea de que todo lo que existe ha de tener una razón para hacerlo. A Hume para reivindicar la actualidad del problema que lleva su nombre. El problema de Hume es el de la incapacidad de justificar el principio de causalidad y, por lo tanto, las leyes necesarias en la naturaleza. ¿ Cómo podemos saber que lo que ocurre siempre seguirá ocurriendo ? ¿ Cómo podemos saber que hay una conexión necesario entre los dos hechos que llamamos causa y efecto ?. Hume era un escéptico que criticaba el sueño dogmático de los racionalistas como Descartes o Leibnitz. Pero Kant dió la vuelta al asunto al plantear la salida trascendental. Se trataba de considerar el principio de causalidad como la única manera que tenemos los humanos de ordenar los hechos en forma de conocimiento. Esto estaba enmarcado en un planteamiento radical. El sujeto del conocimiento y el objeto se constituyen mutuamente. Lo cual quiere decir que es el sujeto, con sus formas "a priori" ( dentro de las cuales el principio de causalidad es una de ellas) el que constituye el mundo que conocemos. Esto no quiere decir, como planteaba el idealismo de Berkeley, que es nuestra mente la que se inventa un mundo. Quiere decir que hay un ser que se manifiesta a los humanos como fenómeno. Lo que conocemos es el fenómeno y la objetividad no es el conocimiento del ser sino el conocimiento universal del fenómeno. Conocimiento universal quiere decir que los humanos podemos establecerlo de una manera común. Esto es la ciencia, lo que la comunidad intersubjetiva puede contrastar de la misma manera.

martes, 24 de noviembre de 2015

PERCIBIR ES RECORDAR




Escrito por Luis Roca jusmet

Dice el filósofo italiano GIorgio Colli :

  " El conocimiento es memoria solamente, nunca verdadera inmediatez. Las sensaciones, incluso las impresiones sensoriales y, en general, todo aquello que los filósofos han llamado conocimiento inmediato, no es otra cosa sino recuerdos. Y el tejido entero de la conciencia - es decir, el conocimiento efectivo del ser humano- lo que sentimos, representamos, queremos, nuestra alma o una estrella, es una simple concatenación de recuerdos que se enlazan para constituir el mundo de la representación."

 Si hablamos de conocimiento inmediato hablamos de la impresión, en el sentido que le dió Hume justamente para afirmar lo que Colli niega. Hume habla de impresión para referirse a algo inmediato diferente del término que se utilizaba hasta el momento, idea, que tiene una referencia más mental. En cierta forma lo que hace Colli es volver a la idea frente a la impresión inmediata de Hume y a la negación de que en la misma sensación hay algo mediato. Claro que los dos siglos y pico que han pasado nos permite afinar más con el término percepción ( que por cierto no utiliza aquí Colli). La percepción remite más a estructura que a la asociación de sensaciones de Hume. pero también sabemos hoy que la percepción es linguística, en el sentido que las significaciones de las palabras, es decir los conceptos, condicionan nuestra percepción. Lo hacen porque clasificamos lo que vemos desde las categorías lingÜísticas y esta operación es simultánea al acto perceptivo, no posterior a él como pretendía Hume al separar la impresión de la idea.
Pero podríamos llamar a estas categorías lingüísticas significaciones imaginarias, como planteaba Castoriadis. Es decir, una red, un tejido de imágenes conectadas entre sí, ligadas a afectos y a impulsos. Este campo imaginario condiciona también nuestra percepción. Y tanto las palabras como las imágenes son recuerdos, como dice Colli.
 El tejido entero de la conciencia es, en parte, como dice Colli esta red de recuerdos. Pero aquí Colli se queda corto y hay que volver al descubrimiento freudiano, que es el inconsciente. Porque esta red es, en parte, consciente, pero también es preconsciente o inconsciente. 

viernes, 10 de enero de 2014

TIEMPO Y SUJETO


 

  Escrito por Luis Roca Jusmet



El tiempo no existe ¿ o sí ?. Es un concepto muy ambiguo. Existen los procesos que conforman la realidad. Cuando el gran científico Illy Priggine habla de la flecha del tiempo se refiere a los procesos irreversibles del mundo físico. La vida es un proceso irreversible, que se va construyendo en el devenir. Si lo pensamos atentamente es muy enigmático. Einstein decía que el tiempo no existía porque el mundo físico no era un proceso. A Einstein le gustaba Parméndides, que como el Vedanta, hablaba de una Realidad Absoluta. Los acontecimientos son entonces la percepción humana y relativa de esta realidad absoluta. Schopenhauer también lo afirmaba. Discutía con Popper sobre el tema. Popper era más heraclitiano. Más chino también podríamos, decir porque en China siempre se entendió la realidad como un proceso de transformaciones.


Aristóteles marcó el camino correcto. El tiempo es la medida del cambio. Los cambios existen y son el despliegue de lo potencial, su actualización. Pero es importante entender esto de una manera interactiva, no leibnitziana. Para Leibnitz lo real es como un puzzle donde encajan todas las piezas. La concepción interactiva quiere decir que los encuentros son los que determinan lo que ocurre. Lo que se actualiza debe ser algo que existe en potencia en mi pero no depende de mi lógica interna el que se dearrolle o no. Esto es un determinismo mecánico. Todos son condicionamientos que interactúan y que determinan lo que ocurre. Es una concepción dialéctica, hegeliana, contra la concepción mecánica. Lo real es una red que se va tejiendo.

jueves, 9 de enero de 2014

EL PRISMA DEL LENGUAJE




Guy Deuscher
(Traducción de Manuel Talens)
Editorial Ariel, Barcelona 2011

  Escrito por Luis Roca Jusmet
Quizás la palabra imprescindible sea excesiva, pero en todo caso sí me parece que éste es un libro necesario para salir de la confusión en que estamos sumergidos respecto a lo que dicen hoy los lingüistas sobre la relación entre el lenguaje, el pensamiento y el mundo. Políticamente comprobamos cómo se utiliza, a conveniencia, tanto el relativismo como el universalismo lingüístico para justificar las propias posiciones. Los nacionalistas quieren sostener la identidad política que reivindican sobre una identidad cultural que en la mayoría de los casos remiten a la lengua. De esta manera, dicen que cada pueblo tiene una cultura propia que viene determinada fundamentalmente por una lengua propia y que ésta genera un mundo propio, una manera específica de concebirlo. Sus críticos afirman que hoy los lingüistas defienden que la lengua es simplemente un instrumento y que sus bases, siguiendo el innatismo de Chomsky, son universales entre todos los humanos. Al mismo tiempo, estos planteamientos sobre el relativismo/universalismo lingüístico tienen mucho calado filosófico. El lenguaje, sobre todo como manera de acceder a lo real, ha sido uno de los temas estrellas de la segunda mitad del siglo XX, y todavía continúa. De Wittgenstein y Heidegger llegamos al famoso giro lingüístico enunciado por Rorty, a partir del cual justifica una teoría convencionalista de la verdad. Igualmente, todos los estructuralistas, post-estructuralistas y post-modernistas han teorizado sobre el tema. Por todas estas razones me parece muy importante que un lingüista consistente y abierto coja el toro por los cuernos e intente concretar, con todos sus matices, qué es lo que puede sostener desde la ciencia lingüística sobre el problema.
Guy Deustscher es este valiente y brillante lingüista que se ha atrevido a hacerlo. Nacido en 1962 en Tel Aviv, pero instalado académicamente en Inglaterra (Cambridge, Manchester, Oxford), plantea con el estilo claro y riguroso de lo mejor de la tradición anglosajona una elaboración impecable sobre la cuestión, evitando en todo momento esas generalizaciones apresuradas que tanto daño hacen hoy a las teorías y contrastando lo que dice con abundantes datos empíricos y con una ética de la verdad que le hace huir como la peste de las seducciones del discurso atractivo e ingenioso.

martes, 31 de diciembre de 2013

PENSAR RÁPIDO, PENSAR DESPACIO



Reseña de

Pensar rápido, pensar despacio

Daniel Kahneman
( Traducción de Joaquín Chamorro Mielke)
Madrid : Debate, 2012

 Luis Roca jusmet

Este es un libro que presenta un interés diverso, Por una parte es un potente libro de psicología, por otro tiene un interés en múltiples campos ( por ejemplo la economía) y finalmente nos proporciona un material muy útil para la reflexión filosófica
El libro está dividido en cinco partes, cada una de las cuales tiene una consistencia propia, y en una conclusión que se recoge a partir del hilo conductor que los une. Empezaremos por el primer tema, en el que el autor fundamenta teóricamente el conjunto del libro a partir de su planteamiento sobre los dos dos sistemas de pensar. El sistema 1 es intuitivo y el sistema 2 es argumentativo. Normalmente utilizamos el sistema 1 porque es más rápido, más fácil y familiar. Lo hacemos para formular un juicio o para decidir. No hay razonamiento, hay una aplicación automática de la intuición. Esta no debe ser mitificada. Aunque a veces puede condensar toda una experiencia previa
( la del experto) otras veces puede ser simplemente la repetición de un prejuicio. Va directamente a la conclusión sin ningún razonamiento previo. A veces es eficiente porque nos ahorra tiempo y esfuerzo ( cuando la situación es familiar) y otras veces es arriesgado ( porque es una situación que no conocemos y es precipitado). Lo cual no quiere decir que cuando la intuición lo que hace es proyectar un prejuicio entonces la familiaridad conduce al error. Son lo que el autor llama las ilusiones cognitivas. El sistema 2 implica más dificultad y el sistema 1 recurre al 2 cuando duda y hay entonces un proceso de deliberación, de comparación y de elaboración. Hay reflexión, cálculo y hace falta lógica y paciencia. Pero el sistema 1 no es inmediato, hay detrás un mecanismo espontáneo de asociación que es como una serie de ondas que se van bifurcando. La idea motor conduce a un encadenamiento, muchas veces no consiente, que conduce a la acción.

¿ QUÉ SIGNIFICA PENSAR ?







Escrito por Luis Roca Jusmet


 El pensar se dice de varias formas. Estas maneras pueden reducirsem bajo mi punto de vista, a cinco. Formar conceptos, elaborar ideas, formular juicios, construir argumentos e imaginar posibilidades. En las cinco formas interviene el lenguaje. No considero que se pueda pensar sin lenguaje simbólico. En las cinco formas interviene la experiencia. Si no hiciéramos de la experiencia el soporte del pensar no podríamos diferenciar el pensar válido de la especulación vacía o incluso del delirio. El delirio, como ha mostrado el psicoanálisis, tiene una lógica impecable. Lo que ocurre es que se desvincula totalmente de la experiencia de los procesos reales que se dan en el mundo.  Los conceptos son maneras intuitivas de captar estos procesos reales del mundo. Si consideramos su origen podemos ver que el concepto es originariamente una abstracción de procesos empíricos. Me refiero básicamente a las imágenes, que no son sino un resto de las percepciones. Son las imágenes perceptivas. Pero también de las experiencias internas, es decir las emociones. A partir de aquí podemos transformar las imágenes en fantasías. Pero los humanos también elaboramos conceptos teóricos. Estos conceptos pueden ser metafísicos, matemáticos, científicos o morales. Son también intentos de entender la experiencia, aunque no procedan de ella. Los metafísicos nos sitúan en el límite de nuestra experiencia, pero es a partir de ella que accedemos a realidades que no sean físicas. Hablar de Dios o del alma es una manera de querer entender nuestra experiencia más allá del lo sensible. Los conceptos matemáticos los validamos porque los aplicamos al mundo emp´ririco y funcionan. Los conceptos teóricos de la ciencia también se validan a partir de experimentos. los conceptos morales son, finalmente, una manera de valorar lo que experimentamos.

viernes, 27 de diciembre de 2013

EL CONOCIMIENTO DE LO INTERNO

 

 
La expresión y lo interno


David H. Finkelstein
( traducción de Lino san Juan)

KRK, 2010

 Artículo escrito por Luis Roca Jusmet

   David L. Frinkelstein, que podemos situar en el campo de la filosofía de la mente, es un lector heterodoxo de Wittgenstein. El tema que da inicio a la reflexión es apasionante : ¿ Cuál es la base de la autoridad de una persona para considerar que el que sabe más sobre sus estados internos es él mismo ?. A partir de aquí continua el sugestivo trayecto : la relación entre pensamiento y lenguaje, entre percepción y concepto, la diferencia entre mente humana y animal, entre lo consciente e inconsciente. 
 La pregunta radical es, por supuesto, que es lo que entendemos por mente y cómo podemos acceder a ella. El punto de partida es Wittgenstein, que cómo sabemos es uno de los filósofos más potentes del siglo XX, y sus Investigaciones filosóficas. Hay una crítica a sus lecturas más habituales y ortodxas, que son las de John McDowell, Saul Krike y Crispin Wrigth. Así, Finkelstein quiere superar las limitaciones de lo que él llama el detectivismo y el constitutivismo.